viernes, 6 de mayo de 2016

“ EL EJEMPLO DE JESUS ”



«Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.»
S. Lucas 22:27 

El modelo por excelencia para un liderazgo caracterizado por el servicio humilde como expresión fundamental es Jesús. El ejemplo de su vida en relación con sus discípulos es el modelo que todo líder cristiano debe seguir e imitar. Sobre todas las cosas El vino a servir y quienes le siguen deben seguir su ejemplo. Éste fue su método de liderazgo. Su abnegación y entrega no resultó servilismo, sino en su exaltación y gloria. Todo lo que Él hizo lo hizo para bien de sus seguidores y entregándose totalmente.
Ted W. Engstrom dice: “La clase de servicio de Jesús establece un ejemplo. Él estuvo dispuesto a lavarles los pies a sus discípulos. Su vida humana, perfecta e impecable terminó con el sacrificio de sí mismo en el Calvario. Así demostró a sus seguidores cómo servir, y no exigió menos de aquellos que continuarían su obra en la tierra. Jesús enseña a los dirigentes de todos los tiempos que la grandeza no se halla en el rango ni en la posición, sino en el servicio. Él establece claramente que el liderato debe basarse en el amor que debe expresarse en el servicio”.
Cuando consideramos el liderazgo de Jesús, según el testimonio de los Evangelios, descubrimos que su liderazgo se concentró en las personas. Siempre estuvo pendiente de sus necesidades antes que las de Él.
Cuando los apóstoles le cuentan a Jesús que Juan el Bautista había sido decapitado (Lucas 9:1), dice de la Escritura que Jesús se apartó a un lugar desierto, supongo que quería hacer duelo por su primo, pero cuando la gente supo dónde estaba, le siguió, y Él les recibió, les hablaba del reino de Dios y sanaba a los que necesitaban ser curados (Lucas 9:11). Aquí vemos el corazón de servicio de Jesús. Dejó a un lado sus emociones y se puso a servir a la gente, ¿Podrías tú hacer lo mismo?.






” EL SERVICIO DE LOS LÍDERES ”

«Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.»
S. Marcos 10:43-44

Es en este punto donde el liderazgo cristiano y el del mundo son diferentes. La diferencia de estilo entre un tipo de liderazgo y el otro la expresó Jesús en el pasaje que leímos, especialmente en el versículo 45: “Por que ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.
Según Jesús, liderazgo no es sinónimo de señorío o avasallamiento del prójimo. Los líderes cristianos son llamados a siervos y no jefes, esclavos y no amos. La autoridad del líder no significa señorío, ni mando, ni autoritarismo. Es cierto que los líderes merecen respeto por que son dirigentes, conductores y guías (1 Tesalonicenses 5:12-13), e incluso se les debe obedecer (Hebreos 13:17) en razón de la autoridad espiritual que ostentan y la responsabilidad pastoral que tienen, pero el énfasis de Jesús no se centró en la autoridad de líder-gobernante, sino en la humildad de líder-siervo.
La autoridad del líder cristiano no se ejerce mediante el poder, sino mediante el amor, no es por la fuerza sino por el ejemplo, no emplea la coacción, sino la persuasión razonada.
Los líderes cristianos tienen poder, pero ese poder sólo está a salvo de abusos en las manos de aquellos que se humillan para servir mejor a los demás.
Si tu eres un líder, dentro o fuera de la iglesia, ejerce tu liderazgo como lo hizo Jesús. Su servicio a los demás fue una característica de El como líder. No se enseñoreó de sus discípulos ni los menospreció. Su amor y calidad humana hicieron que muchos quisieran seguirle. Líderes como Jesús son los que se necesitan en nuestros días.



lunes, 2 de mayo de 2016

“ CARACTERÍSTICAS DE LOS SERVIDORES ”

«Todos estos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, a los cuales constituyó en su oficio David y Samuel el vidente.»
1 Crónicas 9:22 

El tabernáculo de Israel, según algunos historiadores, requería de mucho personal de servicio a pesar de ser relativamente pequeño (45 x 22.5) 124,000 dirigían los quehaceres del templo, 6,000 eran escribanos o jueces, 4,000neran porteros, y 14,000 tributaban los loores a Dios y ayudaban en la administración, la cultura y la enseñanza.
Las personas que servían debían ser de la tribu de Leví, con todo se requerían características específicas de aquellos que participaban del servicio en el tabernáculo, ellos debían ser:
  • Dignos de confianza. El total de los porteros escogidos era de doscientos doce, según el registro familiar de las poblaciones donde vivían. David y Samuel el vidente fueron quienes los nombraron para este cargo, por que eran dignos de confianza. Los servidores debían evidenciar un historial de servicio que había sido puesto a prueba.
  • Capaces de ocupar un ministerio de gran responsabilidad. Pero los cuatro porteros principales, que eran levitas, estaban de guardia permanente, cuidando los cuartos y tesoros de la casa de Dios. (vs 26).
  • Cuidar de los tesoros de la casa de Dios sin duda era de mucha responsabilidad, y aún así  todo ministerio “por pequeño” que parezca, al ser una encomienda directa del Señor, es de gran compromiso.
  • Capaces de ocupar un ministerio con dignidad. Matatías (uno de los levitas, e hijo mayor de Salum, coreíta) tenia a su cargo de hacer las tortillas para el sacrificio de cereales (vs 31.). Aún hacer las tortillas o las tortas requiere un espíritu de dignidad, mucho más cuando son la ofrenda para el Señor.
Las personas que servían en el tabernáculo fueron escogidas de entre miles por que iban a ser servidores del Altísimo. Fueron escogido, no por que no tuvieran nada que hacer, ni por que tuvieran cierto nivel de influencia entre los líderes. Fueron escogidos por que tenían las credenciales, por que habían dado muestra de que eran dignos de llevar esta responsabilidad tan grande.

“ CÓMO SERVIR ”

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;»
Colosenses 3:23 

Hay una forma de servicio que nos gusta, el que es recompensado, el que es público, el que no rompe con mis esquemas de limpieza y dignidad, pero cuando hablamos de cosas que son repulsivas como ayudar a alguien con sus necesidades básica, ahí si como que la cosa se pone difícil.
Kevin Miller, el redactor de la revista Leadership (Liderazgo), contó de su padre, quien había fallecido hace algunos años. El Señor Miller era un hombre importante, vicepresidente de la publicadora Harper-Row. Uno de los recuerdos más vívidos que Kevin tiene es el día cuando su padre fue a su cuarto y le dijo: “Vamos hijo, ven conmigo”.
¿ A dónde?, respondió Kevin. “Donde Lucy!”
Una vez al mes el señor Miller visitaba a Lucy, una mujer cuyo cuerpo se había deformado por la artritis y estaba inmovilizada en una silla de ruedas. Durante esas visitas, él levantaba de la silla el cuerpo frágil de Lucy y la sentaba en el asiento delantero del carro, doblaba la silla para guardarla en la maletera, y llevaba a su invitada a dar un paseo en el auto. Una persona muy importante llevaba a pasear a una persona paralítica por que Jesús dijo: “Ejemplo os he dado” (Juan 13:15).
Jesús dijo: “Por que ejemplo os he dado para que, como Yo os he hecho, vosotros también hagáis “. Que hermosas y conmovedoras palabras e historias se pueden contar de personas que sirven a otras como lo hizo el Señor. Esos relatos y el maravilloso impacto que tal servicio tiene en la vida de la gente, nos atraen a servir al estilo de Jesús.
Por otro lado, a la mayoría no nos atraen los pies, los baños, ni las sillas de ruedas, y no nos alegra la idea de dedicarnos a tal servicio, cuando nunca tenemos suficiente tiempo y energía para nuestras otras responsabilidades. Pero, tampoco nos gustaría recibir ese servicio, sin embargo tenemos que aprender que no llegamos a ser siervos como Jesús por nuestros propios medios.
Jesús quiere liberarnos para que usemos nuestros dones, facultades, capacidades, recursos y energías para servir a otros.


domingo, 1 de mayo de 2016

“ SERVIR CON HUMILDAD ”


«Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios.»
Proverbios 16:19

La humildad, como todos lo sabemos, es una de aquellas virtudes que nunca se consiguen buscándola. La disciplina del servicio es la que más conduce al crecimiento de la humildad. No hay nada que discipline los deseos desordenados de la carne como el servicio, ni nada que transforme los deseos de la carne como servir de manera oculta.
La expresión “los deseos de la carne”, se refiere al hecho de no someter a nuestro dominio - a disciplina- las naturales pasiones humanas.
Una infatuación con los poderes y capacidades humanos, sin ninguna dependencia de Dios. Eso es la carne en operación, y la carne es el enemigo mortal de la humildad. ¿Cómo hacemos para convertir cada día en un día de humildad? Aprendiendo a servir a los demás. Pero cuando decidimos ser siervos, renunciamos a todo derecho de estar encarados de las cosas.
¿Quién puede ofender a alguien que libremente ha elegido ser pisoteado? Por encima de todas las gracias y los dones del Espíritu Santo que Cristo da a sus amigos, está el don de dominarse a uno mismo y estar dispuesto a soportar sufrimientos, insultos, humillaciones, penurias por amor de Cristo.
Existen varias maneras que podemos servir a los demás. Cuando tu dispones tu casa para hospedar a alguien y atenderlo cordialmente estas realizando un servicio ( 1 Pedro 4:9). Asimismo, cuando escuchas a otros y les ayudas a sobrellevar sus cargas, es una manera de servir (Gálatas 6:2). Si le compartes el mensaje de salvación a quién todavía no conoce de Cristo, estas cumpliendo un mandato de Jesús, y es otra forma de servir ( Marcos 16:15).
Como puedes ver, no necesitas estar todo el tiempo en la Iglesia, ni trabajar tiempo completo Cualquier lugar y cualquier momento es bueno para servir a nuestro Dios a través de servir a las personas.
Puedes orar hoy: Señor Jesús, quisiera encontrar hoy a alguien a quien yo pueda servir. Ya verás que se presentará la oportunidad de hacerlo.






“ EL SERVICIO NOS CAPACITA”


«Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.»
S.Juan 13:12-15

Jesús tomó la toalla y representó el servicio, de la misma forma como la cruz representa redención.
En la disciplina del servicio hay gran libertad. El servicio nos capacita para decir “no” a los juegos de promoción y autoridad del mundo. El servicio elimina la ley del más fuerte. En el gallinero no hay paz hasta que esté claro quién será el mayor y quién el menor, y a quien le corresponderá cada uno de los peldaños.
Un grupo de personas no puede reunirse durante mucho tiempo sin que se establezca la ley del más fuerte. Se nota hasta en el lugar donde se sienta la gente, cómo caminan las personas, en relación a otras. Quien cede siempre el turno cuando dos personas están hablando al mismo tiempo, quién está atrás, y quién está adelante cuando se necesita hacer un trabajo. Estas cosas están escritas en el rostro de la sociedad humana.
La autoridad a la que se refirió Jesús no era una autoridad para manipular y dominar. Era un autoridad de función, no de condición. La autoridad espiritual de la cual hablaba Jesús no era aquella autoridad que se halla en una posición o en un título, sino en una toalla. NO HAY AUTORIDAD SIN ESTAR BAJO AUTORIDAD.
Al verdadero siervo le parece casi imposible distinguir el servicio pequeño del grande. Hay una forma de servicio en que se quiere ser notorio. La actitud es tomada en función a las personas y no en relación con la adoración a Dios. Asimismo, un verdadero siervo no escoge a quién va a servir, sirve a todos por igual. No exige recompensas externas y su servicio no es temporal, sino es un estilo de vida. No se deja afectar por su estado de ánimo, sirve cualesquiera que sean las circunstancias. 
Jesús nos enseño como debemos servir.
Sigamos su ejemplo.

“ HAGAMOS LO QUE EL HIZO ”

«Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.»
S.Juan 13:12-15

El cuadro del lavatorio de pies fue un cuadro impactante, sobre todo cuando pensamos en el contexto de en qué momento se está dando esta enseñanza. Ellos están en una gran discusión de quien es el más grande entre ellos (Lucas 22: 24-30; una lucha por el poder que no es ajeno a nuestra realidad y contexto).
La pregunta parece sin sentido, claro que saben que hizo, sin embargo la intención va más allá.  La actitud de Jesús era una actitud de humildad o humillante; era una acción que solamente hacían los criados, pero Jesús era el maestro, era el líder, el Hijo de Dios, era Dios mismo, lo que Él hizo sin duda (como la actitud de Pedro lo evidencia) los conmocionó! ¿Entienden lo que he hecho con ustedes?, No, no lo entendían, Él no tenia por qué hacerlo, entonces.. ¿ por qué lo hizo?.
Pues si YO, el Señor y maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. POR QUE EJEMPLO OS HE DADO, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis (vss. 14-15).
Cuando Jesús terminó de lavar los pies y regresó a la mesa, les preguntó a los discípulos: ¿Entienden lo que yo he hecho con ustedes?, sin esperar la respuesta, declaró:  “Yo soy el maestro y Señor. Ahora permítanme enseñarles. Dejen que les muestre cuál es la forma -la única forma- en que deben conducirse. Acabo de darles el ejemplo de cómo mi pueblo debe relacionarse con otros. Si yo hago esto, ustedes también deben hacerlo”.
La enseñanza es, así como yo, ustedes también. Sencillamente, Jesús nos llama a ser siervos como Él lo fue. Puesto que ya nos llamó, Él quiere que lo llevemos a cabo. Si queremos ser más como Él, una de las características que debería distinguirnos es la actitud, el carácter, el corazón de servicio.